Lo que sé que sé, lo que sé que no sé, lo que no sé que sé y lo que no sé que no sé

17 09 2008

Ante una frase como la que titula este post, hace 8 años, en el instituto, lo que se me hubiese pasado por la cabeza serían figuras retóricas como aliteración, anadiplosis, anáfora, encabalgamiento o paradoja. A día de hoy me evoca otras mucha sensaciones, que me llevan a pensar que la retórica no sólo puebla la literatura universal, también se presenta en el día a día del Analista Funcional.

Este perfil, por la horizontalidad de su trabajo, se suele ver salpicado por cualquier conflicto que aparezca durante la vida de un proyecto software. En mi opinión esto no es ni bueno ni malo, es inherente a la naturaleza de las responsabilidades asumidas por el propio perfil. Cuanto más expuesto se está al peligro, más consciente se ha de ser de este tipo de circunstancias. Recientemente un compañero de la oficina pasaba el enlace a un artículo que trataba estas cuestiones; me gustaría rescatar de él esta frase, mordaz y a la vez llena de sentido (FA, Functional Analyst): … All fingers often point to the FA. If the FA does their job, then everything should work out. If something is found to be missing from the solution, then the FA is often the role that is blamed first.”

En los procesos de toma de requisitos existen factores que condicionan el éxito de los mismos; según el porcentaje de ocurrencias de estos, la balanza se inclinará hacia un lado o hacia el otro. Estos cuatro factores que me acosan cada día son los plasmados en la siguiente imagen (probablemente se podrían definir con una granularidad mucho más fina).

Cuando sé que sé, lo que sé adquiere validez axiomática, y se plasma en un requisito. Este es el factor en el que el riesgo en el proceso de toma de requisitos es nulo, siempre y cuando los requisitos capturados se definan de acuerdo a los 13 mandamientos en el proceso de definición de requisitos.

Cuando no sé que sé, lo que sé es porque hay un bagage de información, buenas prácticas y habilidades que en cierto modo están arraigadas en la metodología de trabajo, en la forma de concebir el negocio de cada cliente, etc. En definitiva, es el resultado de la experiencia (la mía no es aún demasiado dilata, todo hay que decirlo). Este factor incorpora un cierto nivel de riesgo, que se puede mitigar.

Cuando sé que no sé, es necesario lanzar una nueva iteración en el proceso de toma de requisitos. De este tema me gustaría hablar más detalladamente en futuros posts, aunque todo gira en torno al enfoque JIT (Just In Time), consistente en obtener el nivel de detalle necesario en el momento oportuno.
En la capacitación del Analista Funcional, las suposiciones no suelen ayudar. Lanzar preguntas abiertas (la respuesta no es un sí o un no) sí. Las preguntas sí/no, si son necesarias, se harán en la última iteración del proceso. Estas preguntas abiertas serán del tipo ¿y si …? y ¿qué sucede en caso de …?, entre otras. No obstante, constituyen un arma de doble filo dado que las respuestas podrían venir acompañadas a su vez de preguntas del tipo ¿Pues ya que …? (comúnmente denominadas “pollaques”), las cuales, en el peor de los casos, derivarán en una revisión del alcance del proyecto (y en el consecuente arrojo a la hoguera del Analista Funcional).

Cuando no sé que no sé, … cuando no sé que no sé … ¡No sé! Este factor es el que introduce mayor riesgo en el proceso, la felicidad del ignorante, y si no es detectado puede originar auténticos fracasos. Por orden de aparición y de magnitud del desastre, nos encontramos el retrabajo (y el consecuente esfuerzo malgastado), las planificaciones y alcances infravalorados, retrasos en hitos, malestar de los involucrados en el proyecto y, por qué no, rescisiones de contratos (afortunadamente para el Analista Funcional, fue echado a la hoguera hace mucho). ¿Realmente se debe delegar este factor al destino? Estoy empezando a alcanzar conclusiones sobre esto, y necesito madurarlas un poco. La respuesta, en futuros posts.

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2 responses

2 12 2008
Gardner

Muy buen post.

Voy a seguir leyendo los siguientes. Mientras tanto me queda la duda de si son peores o los “pollaques” a la ignorancia.

Saludos y felicidades por el blog.

6 12 2008
José María Palacio Carabias

Hola Gardner.

Antes de nada, me gustaría agradecer tu comentario. En cierto modo, me ha hecho retomar la actividad en el blog. Desde hace unos meses la falta de tiempo y, en algún que otro momento, de motivación, me estaban llevando a la desidia bloguera.

¿Qué es peor? ¿Un pollaque o la ignorancia? Te comentaré mis conclusiones (mías, propias) después de varias experiencias que he tenido últimamente, analizadas desde distintas perspectivas (todas ellas, como podrás ver, desprenden cierto pesimismo). Tras estas experiencias desagradables soy incapaz de sintetizar la respuesta, así que te respondo en un post, al que he titulado Pollaques vs Ignorancia.

Un saludo.

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