Si no puedes medirlo, no puedes mejorarlo

8 12 2008

Llevo bastante tiempo preguntándome cómo medir un requisito, sin encontrar respuestas que me satisfagan plenamente. Después de estos meses, creo que la pregunta de partida estaba mal formulada; antes de determinar qué atributos son medibles en un requisito es necesario determinar cuál es el objetivo de esta medición.

A diferencia de otras parcelas del desarrollo software donde la medición es tangible y persigue unos objetivos claros en cuanto a métricas de calidad, mantenibilidad y sostenibilidad del código, complejidad, cobertura de los test, etc., la medición de requisitos debe centrarse en otro tipo de atributos, tales como personas involucradas en el proceso, seguimiento y mantenimiento de requisitos, prioridad, estado, etc.

La adquisición de los atributos con los que obtener estas mediciones está repartida durante el ciclo de vida de un proyecto software, por lo que ser ordenado y metódico es fundamental. Algunas mediciones podrán ser obtenidas durante el Proceso de Toma de Requisitos, otras durante el Proceso de Definición de Requisitos, y otras en el Análisis, Verificación y Validación de Requisitos.

Métricas del Proceso de Toma de Requisitos
Para hacer estas mediciones es imprescindible disponer de mecanismos que en cualquier momento permitan responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Quién solicitó el Requisito y cuándo, y quién es el responsable del mismo? Cuantificar y localizar el trabajo involucrado en la definición y mantenimiento del Requisito para poder tomar decisiones cualitativas al respecto. Esta métrica permitirá sentar las bases del historial de modificaciones para cada requisito.
  • ¿Por qué lo solicitó? Cuantificar el grado de cobertura de los objetivos definidos (objetivos que son alcanzados). Esta métrica permite evaluar si se cumplen los objetivos (a nivel de Análisis), con el cumplimiento de los Requisitos que lo sustentan. Los Requisitos sirven para alcanzar, al menos, un objetivo. De lo contrario, el Requisito dejará de ser vital en el negocio y por tanto negociable.
  • ¿Qué prioridad tiene? Cuantificar el impacto o criticidad del requisito en el negocio del usuario originario de cada Requisito.

Métricas del Proceso de Definición de Requisitos
Estas mediciones se realizan sobre las especificaciones definidas para cada Requisito, y están íntimamente relacionadas con cuestiones de forma, recogidas en los 13 mandamientos del Proceso de Definición de Requisitos:

  • Condicionalidad: grado en el que intervienen tiempos condicionales.
  • Especificidad: grado en el que intervienen expresiones vagas en significado, como “generalmente …”, “comúnmente …”
  • Opcionalidad: grado en el que intervienen opciones en la descripción de un Requisito. La opcionalidad en un Requisito se modelará como atributos del Requisito o en nuevos Requisitos, pero nunca en el mismo Requisito.
  • Atomicidad: grado en el que se detalla en un Requisito cada necesidad, de forma individual. Inversamente proporcional a la Opcionalidad. Muchos verbos concentrados en un Requisito dificultan su comprensión y su posterior trazabilidad.
  • Legibilidad: grado en el que un Requisito es legible y comprensible. Evitar el exceso de información en cada Requisito; las informaciones se mezclan si se proporciona demasiado detalle (ese detalle se indicará en Casos de Uso, refinando los Requisitos). No recurrir a Acrónimos, salvo que se recojan en Glosarios u Ontologías de Términos. No usar pronombres.

Métricas del Proceso de Análisis de Requisitos

  • ¿Relación con otros Requisitos? Cuantificar el grado de cobertura de los Requisitos definidos (Requisitos que son alcanzados). Esta métrica permite evaluar si se cumplen los Requisitos (a nivel de Análisis), con el cumplimiento de otros Requisitos que los sustentan.
  • ¿En qué versión se encuentra el Requisito? Cuantificar la variabilidad en base al cambio y al impacto del mismo, es necesario disponer de mecanismos que permitan llevar a cabo control de versiones para los Requisitos. De esta forma se podrán seguir los cambios durante la vida de cada Requisito, acorde al avance de las etapas/iteraciones de análisis, diseño y desarrollo, así como el feedback que se genere con los usuarios originarios de cada Requisito.
  • Negociabilidad: grado en el que los Requisitos son negociables. Para mejorar el feedback con el cliente, se partirá de Requisitos que recojan una breve descripción de los mismos. La negociabilidad de estos Requisitos es alta. Los detalles se recogerán progresivamente, durante la fase de “conversación”, reduciéndose su negociabilidad. De este modo se evita partir de Requisitos con demasiados detalles, que limitan la conversación con el cliente. Con esta métrica se controla la aparición del fenómeno “Ignorancia”, descrito en posts anteriores.
  • Valor: cada Requisito tiene que generar valor para el cliente (ya sea el usuario final o “el que paga”). Una buena manera de conseguir Requisitos valiosos es hacer que sea el propio cliente quien los escriba; les será mucho más cómodo escribirlos una vez se den cuenta de que los Requisitos no son un contrato y son negociables. Con esta métrica se controla la aparición del fenómeno “Pollaque”, descrito en posts anteriores.
  • Estimable: los desarrolladores tienen que ser capaces de estimar (de forma aproximada) el esfuerzo necesario para construir cada Requisito, para permitir al equipo fijar prioridades e hitos. Los problemas más comunes que pueden encontrar los desarrolladores al estimar Requisitos son: falta de conocimiento de dominio (en cuyo caso hay una necesidad de una mayor negociación/conversación con el cliente), y Requisitos demasiado grandes (han de ser divididos en pequeñas historias).
  • Pequeño: un buen Requisito debe ser pequeño en esfuerzo; por lo general, nunca debe representar un esfuerzo de más de 2-3 semanas de trabajo una persona. De lo contrario, pueden haber errores asociados con el alcance y la estimación.
  • Testeable: cada Requisito tiene que ser comprobable, y cada aserción y verificable y medible de forma sencilla, para la “validación” final que tendrá lugar. Si no es posible probarlo/medirlo/verificarlo, nunca se sabrá cuando se ha terminado. Típicos ejemplos de Requisitos no testeables o difíciles de medir: “el software debe ser fácil de usar”, términos como “accesible”, “amigable”, “rápido” y “eficiente”.